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¿Por qué algunos cachorros se estresan tanto en la peluquería?

  • 23 may
  • 2 min de lectura

Actualizado: hace 3 días


Cachorro blanco y marrón en una mesa de peluquería canina, sujeto por una mano; secador y peine cerca, expresión tímida.

Para muchos cachorros, la peluquería es una de las primeras experiencias realmente intensas que viven fuera de casa. Todo es nuevo al mismo tiempo; los sonidos, los olores, la manipulación física, las herramientas y el entorno en general.


Desde Olé Dogo asesoramos a los dueños de cómo es el proceso con un cachorro y normalmente sugerimos que la primera experiencia sea solo un baño higiénico de corto tiempo, para que el cachorro no se estrese.


Perro pequeño blanco y esponjoso sobre una mesa de peluquería canina, con correa azul; fondo de salón desenfocado.

Durante las primeras visitas todavía están descubriendo cómo funciona el mundo, por eso es completamente normal que muchos se sientan inseguros frente al ruido de los secadores, las máquinas, las superficies elevadas o incluso el simple hecho de permanecer quietos sobre una mesa de grooming mientras una persona desconocida los manipula.



Además, los cachorros todavía no tienen la capacidad de gestionar tantos estímulos a la vez como lo haría un perro adulto acostumbrado a este tipo de rutinas. Y ahí es donde muchas veces aparece el estrés.


Algunos lloran, intentan escapar o se mueven constantemente. Otros simplemente se quedan quietos y tensos. Y aunque desde fuera puedan parecer tranquilos, muchas veces lo que ocurre es que están bloqueados por la intensidad de la situación.


Cuando un cachorro pasa demasiado tiempo en la peluquería, recibe demasiados estímulos de golpe o se le exige más de lo que todavía puede gestionar, es normal que las siguientes visitas empiecen ya desde el miedo o la incomodidad.


La primera experiencia es muy trascendental para los cachorros por eso debemos cuidarla.

Lo más importante durante las primeras sesiones no es conseguir un resultado perfecto, sino construir confianza. Enseñarle que la peluquería no es algo malo.


A veces una experiencia corta, tranquila y progresiva termina siendo mucho más beneficiosa a largo plazo que intentar completar todo el servicio desde el primer día. Al final, la idea no es que el cachorro aprenda simplemente a “aguantar” la peluquería, sino que pueda vivirla cada vez con más seguridad y confianza.


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